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| Don Vinzenzo Giovanni, Capadocio |
Está bien querida
sobrina, es justo que quieras saber cómo tu tío ha llegado a convertirse en un
hombre hecho y derecho.
El viaje será largo,
así que empezaré desde el principio:
Crecí en Venecia,
igual que tú. Aprendí de los mejores maestros comerciantes, Giovanni y no
Giovanni. A la temprana edad de 16 años ya era capaz de cerrar importantes
tratos con los navegantes del mediterráneo, algo destacable incluso para una
familia como la nuestra donde el comercio es tradición.
Mis progresos
llamaron la atención de mi domitor, Antonio Bespuccio, una rama secundaria de
la familia. El me contactó y me hizo su ghoul en una preciosa ceremonia en el
cementerio de San Mitchel, que aunque suene un poco tétrico para alguien
mundano, en fin... los 2 sabemos el significado que tiene para nosotros ¿verdad?
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| Amborgino Giovanni, Sire de Vinzenzo |
Hubo vino, música,
diversión, y por supuesto otros miembros del clan Capadocio como el obispo
Giorgio y mi sire Amborginno.
Todos me estrecharon
la mano con firmeza, a pesar de ser solo un ghoul y me dieron la bienvenida a
la familia. Entonces lo entendí, lo más importante para un Giovanni no era el
dinero o su poder, era la familia.
Envidias y malos hábitos
Poco después, mi domitor Antonio fue enviado a Jerusalén, para encargarse de los asuntos de las cruzadas in situ y poder supervisar que todo estaba en orden.
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| Señora Pods, ghoul de Abraham |
Dejó de contar
conmigo para llevar sus cuentas y cada vez que metía las narices en sus asuntos
recibía terribles palizas. Solo quería ayudar, no entendía el porqué de su
actitud hacia mí, ni ese afán de autodestrucción. Joder, si no tienes ni puta
idea de comercio deja que tus mejores se hagan cargo ¿no?
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| Vartan, Ghoul de Varsik |
Lo último que supe en bastante tiempo era que había acumulado tantas deudas, monetarias y de otros tipos, que un buen día me dijo que me había vendido a mí. Lo dijo con odio y
con un tono de cierta satisfacción, como si hubiera ganado una partida que solo tenía lugar en su enferma cabeza. Mi destino era la ciudad oscura, un lugar del que nadie regresaba. Supongo que él se libró de mí y además había pagado una deuda, pensando que jamás volvería a verme. Se equivocaba.
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| Goran, neonato Nosferatu |
Cuando el carruaje me
dejo a las puertas de la ciudad oscura, el cuerpo del cochero se descompuso. Me
quede solo y una terrorífica figura de sombras que flotaba en lo alto de una
torre susurraba a mi mente. Me instaba a que me acercara y aceptara que mi
final había llegado.
Mientras iba
aproximándome contemplé al principio horrorizado que en la ciudad solo había muerte.
Zombis trabajando a las ordenes de aquel ser que parecía la parca en persona.
Lo que pasó es que en
fin, como buen Giovanni, pronto el miedo se convirtió en fascinación por aquel
tipo de nigromancia que yo no había presenciado nunca. Siempre mi domitor me
había hablado de wraiths y espíritus, pero ¿zombis que trabajan? Aquello era
una mina de oro.
Entiendo que a Lesmes
Sinister, que así se llama aquel buen hombre, le hizo gracia que otra emoción
superior al miedo predominase en mis pensamientos.
“¿Te gusta?” Me preguntó. “Claro que me gusta, como no va a gustarme” le respondí. En vez de
ejecutarme se rió y me mostró la ciudad, explicándome lo que allí estaba
montando e interesándose por mis habilidades e inquietudes.
Me puse a trabajar
para él desde ese momento, consiguiéndole cuerpos y recursos para la
construcción de su ciudad oscura. Tras pocos meses y sin darme cuenta,
estábamos disfrutando de los primeros lujos de su ciudadela, sentados y
charlando amistosamente. El fue el maestro que debí haber tenido dentro de la
familia y nunca tuve. Pero más que maestro, tengo el honor de poder llamarle
amigo.
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| Bianca Giovanni, Ghoul de Vinzenzo |
Una noche sin previo
aviso, el señor Sinister me comento que tendría visita. Un infame miembro del
clan Capadocio, al que él respetaba, se iba a pasar para hablar conmigo. ¿Infame
y Capadocio? Amborgino Giovanni, pensé. Pues acerté.
Allí se presento con
su encantadora sonrisa saludando cordialmente a Sinister y a mí mismo. Ya le
conocía de mi fiesta de bienvenida a la familia, en mi opinión su infamia no es
merecida. Es un nigromante de los pies a la cabeza y sigue las normas de la
familia, es más, diría que sus formas son más Giovanni que las de nadie. Otro
hombre que las envidias le pasan factura, que ironía.
Tras pasar una noche
de descanso en la ahora acogedora ciudad oscura para el que sepa apreciarla, se
metió de lleno en un interrogatorio que duró horas. Quería saber que había
pasado con el comercio de la familia en Jerusalén y porque Antonio le estaba
dando largas constantemente. Se quedó un rato pensativo, asintió con la cabeza
como si hubiera tomado una decisión y le pidió a Sinister que me dejara marchar
para ser instruido en Venecia. Mi amigo no puso pegas, con la condición de
poder seguir manteniendo el contacto conmigo.
Oh, sí, el pequeño
Horus me acompaña desde ese momento, curiosamente solo tú y yo podemos verlo y
a ti también te está cogiendo cariño. Por donde iba... ¡Ah, sí! …
Regresé a Venecia y en una ceremonia, mucho más íntima y menos ostentosa que la de mi domitor, Amborginno me dio el abrazo. Me instruyó en las disciplinas del clan, me trató con respeto y me grabó a fuego los valores e intereses de la familia Giovanni. Si querida sobrina, cuando recibes el abrazo te cuentan algunos asuntos no aptos para mortales. Quédate tranquila, todo lo que ahora sé, te aseguro que va en beneficio directo de todos los miembros de la familia Giovanni.
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| Mansión Giovanni |
De vuelta al pie del cañón
Has de saber que nos
dirigimos con mi Sire hacia Jerusalén por un tema poco agradable, pero
necesario, relacionado con cierta muerte de un compañero Capadocio y la
parsimonia de cierto hijo de la gran perra al respecto.
No te preocupes, no
tienes nada que temer ¿De dónde he sacado esta espada? Bueno, como bien sabes
en la Estirpe hay varios clanes. Clanes fuertes como los Lasombra o los nuevos
magos, los Tremere, y clanes débiles y estúpidos como los Salubri. El caso es
que los Tremere dijeron “¡ey! ¿Y si nos
pasamos por la piedra a toda esta panda de santurrones y nos quedamos con su
poder?” Y los Salubri respondieron “desde
luego caballeros, sírvanse ustedes mismos”
Unos ganan poder a
costa de otros, comercio al fin y al cabo querida. Cabe destacar que mi
desprecio absoluto por los Salubri como clan, contrasta radicalmente con mi
aprecio hacia ellos como clientes. Durante el periodo de instrucción en Venecia
uno de ellos me dio como pago esta espada a cambio de una ruta segura para
llegar a Constantinopla. El mejor trato de mi vida, esa misma noche fue diabolizado
por los magos y no tuve que mover ni un dedo para pagarle.
Te cuento todas estas
historias porque quiero que sepas quien te ha elegido como ghoul, eres una gran
investigadora y el dinero bien invertido de la familia ha propiciado que
pudieras formarte en lo que te apasiona a pesar de tu condición de mujer. No me
malinterpretes, me da igual que seas hombre o mujer, como bien te he dejado
caer varias veces durante nuestra charla y con esto voy acabando, no importa de
dónde vienes, cuáles son tus talentos o que intereses tienes. Solo importa una
cosa: Eres una Giovanni.
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| La Familia Giovanni |


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